¿Qué hacen los profesionales?

Los otros profesionales en reumatología son todos aquellos que, sin ser reumatólogos, o además de ser reumatólogos, tienen otras capacidades y competencias que complementan el papel del especialista de las ERyME. Estos incluyen profesionales médicos y no médicos, pero sanitarios, como enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos o podólogos, e incluso profesionales no sanitarios con experiencia en estas enfermedades, bien profesional, bien vivencial.

El manejo del paciente reumático por un equipo multidisciplinar, en el que cada profesional tenga un rol definido e integrado, permite obtener mejores resultados de salud, resultando muy eficaz en la conservación de la función y la productividad de estos pacientes.

¿Qué hace una enfermera de reumatología?

La Sociedad Española de Reumatología (SER) recomienda, en sus Estándares de calidad asistencial para las consultas externas de reumatología, que los servicios de reumatología cuenten, al menos, con una enfermera especializada. Esta debe disponer de una consulta, con agenda propia, en la que desarrollar su actividad asistencial. La enfermera adscrita al servicio de reumatología debe acreditar un conocimiento suficiente de la especialidad antes de ejercer las funciones inherentes a la consulta de enfermería reumatológica.

Dentro de sus tareas, destacan la monitorización de biológicos, el seguimiento de terapias en general, el entrenamiento en la autoadministración y la educación del paciente y colaboran en las infiltraciones y otras técnicas específicas de la especialidad. Si se quiere organizar una consulta de enfermería de excelencia, existen unos estándares desarrollados por la SER, tanto para consultas externas como para hospitales de día.

Una de las funciones más importantes es la educación al paciente y promoción de la salud, que incluye:

  • Información sobre la propia enfermedad
  • Formación en autoadministración de fármacos, mejora del cumplimiento terapéutico y signos de alerta de efectos adversos.
  • Factores de riesgo y enfermedades concomitantes: prevención de obesidad, tabaquismo, alerta de síntomas de enfermedades que agravan la enfermedad reumática.
  • Dieta: Adecuada a la patología, con especial cuidado en la importancia de evitar el sobrepeso.
  • Ejercicio: diseñado en función de la enfermedad, las características del enfermo y bajo supervisión.
  • Medidas coadyuvantes para el control del dolor: como técnicas de relajación diversas, además del uso adecuado de los analgésicos prescritos.
  • Medidas de protección articular: formación en economía articular (realizar las actividades de la vida diaria con el menor esfuerzo articular posible), explicar la utilización y el beneficio de las ayudas técnicas, y dar pautas de ergonomía articular para mantener o lograr mayor independencia.

¿Qué hace un psicólogo en reumatología?

La enfermedad crónica, y, sobre todo el dolor, se acompañan de un gran componente emocional que debe ser tratado o puede acabar repercutiendo en el tratamiento farmacológico, reduciendo la respuesta al mismo. Se ha demostrado que la intervención psicológica tiene un efecto positivo en la reducción del dolor y, por ende, del tratamiento analgésico, en el afrontamiento de la enfermedad, e incluso en la actividad, probablemente a través de una mejor adherencia y en la reincorporación al trabajo.

El psicólogo puede colaborar desde dentro de la Unidad de Reumatología o a través de interconsulta, con un protocolo de derivación adecuado para que el reumatólogo sepa qué pacientes pueden obtener un mayor beneficio de esta interconsulta.

Un psicólogo con experiencia en ERyMEs:

  • Puede manejar los procesos de adaptación a la enfermedad crónica (ansiedad, depresión, pérdida de autoestima…)
  • Puede distinguir con mejor criterio cuándo estos procesos forman parte de la normalidad o cuándo la disfuncionalidad excede lo esperado, y es conveniente manejar los problemas del paciente desde una perspectiva de salud mental.
  • Ayuda al manejo y afrontamiento de la enfermedad y sus consecuencias (dolor y discapacidad) que generan, y mejorando la calidad de vida global.
  • Formar al equipo de reumatología en cómo comunicar de forma óptima el diagnóstico y en prevenir y/o corregir los factores psicológicos asociados a la enfermedad, lesión o incapacidad, habilidades sociales con el paciente, asertividad, empatía, comunicación de malas noticias, necesidades de derivación, manejo del “burnout”, etc.
  • Corregir factores conductuales de riesgo (p.ej.: sobrepeso, ausencia de ejercicio físico o reacciones fóbicas postraumáticas o a los procedimientos médicos)
  • Ayudar al paciente a mantener una vida social y sexual adecuada, proporcionándole los recursos necesarios para adaptarse a la nueva situación.
  • Identificando patología psiquiátrica

¿Qué hace un fisioterapeuta en reumatología?

Aunque no es frecuente tener acceso directo a un fisioterapeuta desde Reumatología, este puede ofrecer al paciente reumático soluciones a corto y medio plazo como coadyuvante en el manejo del dolor articular y en la prevención de deformidades esqueléticas. En concreto la fisioterapia ha demostrado ser eficaz en el manejo del dolor, la prevención de deformidades y la mejora y mantenimiento de la capacidad funcional.

La intervención fisioterápica está dirigida a reducir el dolor e instaurar hábitos posturales saludables, tanto con masaje terapéutico, férulas temporales o medidas ortésicas y ejercicio, así como a la promoción de la salud mediante la actividad física y el ejercicio, siempre adaptando el tratamiento a las necesidades y preferencias del paciente para mejorar la adherencia.

Los fisioterapeutas en reumatología:

  • Forman a otros profesionales en biomecánica, actividad física adaptada, ejercicio terapéutico, medidas físicas coadyuvantes, etc.
  • Educan al paciente reumático, enseñándole a dosificar el ejercicio y a identificar patrones ergonómicos correctos en la realización de las actividades de la vida diaria; la correcta ejecución de los ejercicios y actividades propuestas son trascendentales para obtener buenos resultados.
  • Identifican y diagnostican alteraciones del movimiento de las articulaciones y desequilibrio muscular que con tanta frecuencia aparecen en el paciente reumático.